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Mostrando entradas de marzo, 2020

La derrota de la ciencia

Sentado en una silla de oficina, frente a la computadora y en la seguridad de mi habitación, leo en distintos medios (pero mejor, en las redes de los periodistas que sigo) la constante y homogénea realidad que el Coronavirus diseminó, en forma de muerte, sobre los países del planeta. Como se ha escrito en innumerables ocasiones, la única igualadora es la “dama de negro”, que nos impone a todos el inexorable destino con su dalla.  Dejo la prosa de lado y me concentro en lo que me llevó a escribir estas líneas. Hace 17 años, Li Wenliang detectó un virus que era muy similar al SARS (una enfermedad respiratoria muy contagiosa y ocasionalmente fatal provocada por el coronavirus que apareció en China en 2002) aunque con sutiles diferencias. Intentó advertir a la comunidad de su país, lo acusaron de estafador y fue investigado. En febrero de este año, Li falleció en la cama de un hospital, tras haberse infectado con COVID-19 mientras atendía un brote en su región. Sin temor a equivoca...

Poemario "Días de lluvia"

Poemario "Días de lluvia" (2003) En casa Cuando toques la ventana Y tu mano quede pintada En el rocío del cristal, No vuelvas atrás la mirada, No te veas detrás de un vidrio Anhelando salir de casa; Con tu figura formada Por las gotas que resbalan, En la misma ventana Donde tu mano quedó pintada. Afuera Cuando camines bajo gotas, Mirando el gris presente, Sonríe la gracia Que la lluvia te obsequia. Nunca debajo de un techo, Jamás escondido en un paraguas, Debes estar                         mientras Caen lágrimas dulces; Presta tu cara y manos A la nueva piel Que se le antoja al cielo. Chapotear Un paso, otro, miles; Todos en el espejo Que te refleja; Como el anterior, Como el próximo. No es sólo mojarte, Es revelar tu imagen; Que permanecerá imperecedera Ante la presencia de otros                             ...

Like love

Like love I haven’t got sand in my hands My skin isn’t chapped; Instead of the pass of years I’ve been loved; Instead of grey hair I’ve got my heart undone. You won’t see wrinkles in my face Because I’m falling off inside; You can realise in my eyes Deep on them An abyss growing; You may touch me And feel my body shaking; But I’m not afraid of anything It was just a squall That came from somewhere (nowhere?). Have you felt that too? The wind flowing wherever you are Penetrating your veins Making your stomach feel empty. Venerate it, breath that new air Put it in a place Where you can always remember it. Keep it, not for yourself But for that person that brings you For the first time, The fly of a butterfly, The rise of the sun, The moon in the night, The sea with no end. Now that you’ve seen it Can you tell me what it is? Now that you’ve felt it Can you tell me what is it like? Don’t put it in w...

Las Armas

Las Armas (2004) El hotel, muy confortable y serio como todo lo londinense, se ubicaba en pleno centro de la ciudad. En la habitación 54 dos hombres decididos hablaban animadamente. Parecía no afectarles la misión en extremo delicada que iban a realizar.     • Encontré el pub donde tocaban los Beatles, ‘The Cave’. Ya sé que no te gustan, pero podés acompañarme. No es lejos de acá, apenas unos kilómetros, en Liverpool.     • No te rendís.     • No. Y si venís conmigo te van terminar cautivando, toda una generación no puede estar equivocada. Hay una especie de museo incluso.     • “Cautivando”... – con una mueca que simulaba una sonrisa - personas como nosotros no acostumbran  utilizar palabras como esas.     • ¿Como nosotros? ¿Acaso hay muchos más? Los dos hombres rieron hasta saciar sus gargantas. En efecto, no había en toda Gran Bretaña dos hombres parecidos a Jones Connelly y Adam O’brian. Ni siquiera los pocos que estaba...

Los cinco locos

Los cinco Locos (2002) Los cinco locos soñaban despiertos. Destapaban botellas amarillas que contenían un líquido espeso y aromático, servían el néctar en copas y lo dejaban reposar durante días. Cuando se evaporaba repetían la operación y así seguían durante días hasta el cuarto mes de cada año en el que utilizaban vasos para su propósito. El mayor de los cinco, el más loco a causa de su mayor experiencia, cocinaba mientras los cuatro restantes ponían la mesa y abrían el techo para que entre la Luna y coma junto a ellos. A las estrellas no las invitaban porque eran muy glotonas y además no ayudaban a levantar los platos. Los cinco locos soñaban despiertos. Sobre la cama de cada uno había un libro de tapas azules, todos diferentes entre sí, con historias de hadas y duendes, hombres y animales, aguas y fuegos, llanuras y montañas. Antes de irse a dormir cada loco leía una de las historias de su libro a los otros y así seguían hasta que se terminara el último de los cinco relatos. L...

Teoría del Tiempo

Teoría del Tiempo (2003) “It’s not the moment, but the situation.” Someone, somewhere ¿Es la vida -la de una persona o lo que la hace ser tal- las acciones pasadas? Dirán: en su momento fueron presente. Pero, ¿qué es el presente? Mi vida, ahora, es lo que vine haciendo hace veintiún años además de lo que hago en este preciso momento. Mas incluso lo que escribo ahora se transforma en pasado en el mismo instante en que lo escribo. El pasado está compuesto por infinitos presentes. El presente no tiene tiempo. O, más bien, el tiempo presente es incalculable. Es un momento ínfimo, irreproducible. Son futuros inmediatos que se advienen en procesos de tiempo muy cortos. Entonces, ¿existe? ¿Es real? ¿Es una impresión? Lo que sí sabemos es que es inconcebible, no puede medírselo desde la práctica como intervalo de tiempo. Tiempo y espacio están estrechamente relacionados entre sí; cada cambio en un objeto o en un individuo altera al espacio (lo vuelve pasado), por lo tanto al tiempo. L...

Volverte a ver

Volverte a ver (2003) Ese día la tormenta explotaba y regalaba refulgentes relámpagos y sonoros truenos. Un día como todos, como los que pasan, como estos días que caen como la lluvia vista desde la ventana del balcón, que desciende furiosa y negra (porque es negra la noche) y cubre con su túnica líquida las impurezas de la jornada seca. La lluvia y la música se entrelazan armoniosas y amantes, juegan con el espacio, turban a quien las escucha; ese día las dos se encadenaban y un eslabón era igual al que se mezclaba con el siguiente al que lo seguía, lluvia y música, ausencia y recuerdo. Una lámpara ilumina la pieza, un relámpago se encarga de encender el oscuro (de nubes grises y luces huidizas) exterior. El hombre sentado en confortable sillón escribe sus odas al viento, el frenético lápiz dibuja las letras que le cantan al soplo divino; la cadena (lluvia y música, ausencia y recuerdo) lo inspira, lo eleva, acepta y asimila cada momento y por más que quiere no puede dejar de ser é...

El primer hombre

El primer hombre (2003)                                                                    “ Yo estaba limpiando la pieza, al dar la vuelta, me acerqué  al diván y no podía acordarme si lo había limpiado o no. Como esos movimientos son habituales e inconscientes no podía acordarme y tenía la impresión de que ya era imposible  hacerlo. Por lo tanto, si he limpiado y me he olvidado, es decir, si he actuado inconscientemente, es exactamente como si no lo hubiese hecho. Si alguien consciente me hubiera visto, se podría restituir el gesto. Pero si nadie lo ha visto o si lo ha visto  inconscientemente, si toda la vida compleja de tanta gente se desarrolla inconscientemente, es como si esta vida no hubiese  existido”. Nota del diario de L. Tolstoi del 28/02/1897   El hombre e...

El Hombre, el Libro y la Muerte

El Hombre, el Libro y la Muerte (2005) La noche anterior sus ojos se habían cerrado Como una sombra de tormenta en el mar, Y se sintió tan ajeno a esa luche entre su cuerpo [el mar Y sus ojos [las nubes cargadas de agua, Que decidió seguirle el juego a Hypnos Casi sin sorpresa observaba cómo la paz Y las visiones, lo iban asaltando parcamente; Hasta que la pérdida de conocimiento lo indujo Por fin, al camino del descanso; Casi sin sorpresa respiró el insomnio a grandes bocanadas. _No, aún no. ¿Qué hacer entonces? Se decide por aquello que repite Todaslasnochesdetodoslosdías Y abre las páginas del nuevo libro. Para las estrellas que se van, Otras vienen acompañando al sol; Aquél hombre no vuelve el rostro Y pierde otro espectáculo en su plenitud. Todavía en su mente dormida en vigilia Se desprenden las palabras: _No, aún no. El libro, como Medusa airada, Lo petrifica; y sólo se oye Un jadeo, un ronquido De cavilaciones, de párrafos L...

Los Pumas: cambiar o seguir por el mismo camino

Esta es una columna de opinión que escribí en 2017 sobre Los Pumas y el futuro del rugby argentino. Los Pumas: cambiar o seguir por el mismo camino El histórico y por demás meritorio tercer puesto que el seleccionado argentino de rugby obtuvo en el Mundial de Francia de 2007 -que incluyó dos victorias ante el anfitrión y candidato-, fue el último paso de una camada de enormes jugadores y de un estilo particular de juego, a la vez que funcionó como un kick off para el ingreso a los torneos donde compiten las tres potencias del hemisferio sur: Nueva Zelanda, Sudáfrica y Australia. Aquél equipo encabezado por Agustín Pichot, Mario Ledesma, Felipe Contepomi, Carlos Ignacio Fernández Lobbe y Patricio Albacete; tenía un sistema de juego basado en la defensa física y el poderío de los forwards, con apariciones de individualidades que rompían el molde. Tras ese hito, la transición tardía del plantel, la elección de un head coach sin experiencia como Santiago Phelan, y la brusc...

-En Construcción- Los Cuatro Cazadores y el Jabalí del Cielo

Los Cuatro Cazadores y el Jabalí del Cielo (2020) Hace muchos años, cuando los grandes dioses todavía reinaban en el Universo y los animales podían hablar con los humanos, el deseo de aventura unió a cuatro cazadores expertos: el hombre, el búho, el lobo y el águila. De esa época se recuerdan algunas historias, aunque la mayor parte quedaron en el olvido. El elefante, la ballena y acaso la tortuga (que será un importante personaje de este relato) todavía se acuerdan de cómo era el mundo entonces. Nosotros, que ya no sabemos cómo hablar con ellos, hemos perdido el hilo de ese ovillo de leyendas. Las preocupaciones diarias y el trajín de la nueva era borraron de la memoria colectiva aquellos momentos ahora lejanos en el tiempo. Pero antes de comenzar con la crónica de los cuatro aventureros, se hace necesario brindar una breve explicación de un episodio cósmico que ocurrió siglos antes y dio origen a muchas de las cosas que hoy vemos todos los días sin prestarles demasiada atención....

El Presidente, los bandidos y la noche

El Presidente, los bandidos y la noche (2018) La tarde, con el frío de junio golpeando las ventanas y colándose con impertinencia, se desvaneció detrás de las cortinas del despacho presidencial con la rapidez del invierno. La noche cayó como una oscura capa sobre las calles de Buenos Aires, donde aún se veía cierta actividad. Empero, dentro el tiempo transcurría de forma distinta, alterado por la mente de un hombre que firmaba actas y redactaba algunas órdenes para el día siguiente, haciendo caso omiso a lo que sabía que iría a ocurrir. No lo había imaginado aquel 12 de octubre, con otro clima distinto en la asunción. Tampoco tomó tan en serio el apremio de su hija, de carácter volátil y encendido, cuando señaló oportunamente las primeras señales que apuntaban a su rival y correligionario. Mientras pasaba los papeles con parsimoniosa lentitud, se reprochaba -sin arrepentirse de ellas- algunas decisiones que habían apresurado el irreversible final. Para relajarse observó sus mano...

Guerra

Guerra (2019) En la explanada se confunden el olor a hierro del hierro y el aroma a hierro de la sangre. El Rey yace, muerto. Del cruento y fugaz asalto Sólo uno queda en pie. Una herida le marca el rostro Y en un peldaño descansa su sien. Con los ojos abiertos, mira; Con el resto del cuerpo, sueña. En el cuello del Rey, la llaga late; En las afueras del reino, ríe la gente. “¿Nadie escuchó la refriega? Sin dudas, el viento la llevó lejos, A las puertas del palacio y afuera”. Piensa el asesino, libre ya de complejos. No se escuchan pasos en la escalinata Ni se ven soldados arribando a la glorieta. ¿Quién llegará primero a besarle la frente Al Rey caído? Ya no queda vida en la planicie, Donde cinco combatieron y se dieron muerte. Separados por el credo se encontraron, Y el destino, con poderosa malicia, En el Fin los unió a su antojo. Desde el cielo grazna una sombra, Sus alas cubren el sol. Dos más...

The man’s ship

The man’s ship (2016) The ships were long gone, And the shore was quiet and alone. With the starry night as company, The ghost of the sailor walks. His steps are short but many, And with closed mouth he talks. “Where is she?”, he wonders As his eyes search the border. For the “old galley” he asks to the wind, Her name fading in his wobbled mind. “It was here not a moment ago”, says he, Pointing with a blurred finger at the mist. ----- “And what of you?”, inquires the breeze, Sensing that the spirit is lost in gloom. “I was and I am”, breathes the shadow, The memories erupting with a taint of sorrow. “Built for the sea, I sailed all my life; Like my crewmen and other vessels, We cruised with the cloths swollen up, Water and thunder always on top. Never sinking, never stopping, Ever gliding, always floating. In my travels I have seen, tasted and heard, Many storms I have pierced without fear. Now I’m stuck like a tree or a mountain. Did I sink in the depths of the ocean?” ----- To ...

Tormenta de Verano

Tormenta de Verano (2000) A Leira no le gustaba ver televisión, pero ese día no podía hacer otra cosa a causa de la tormenta que acosaba su casa. Por momentos llegó a pensar que sólo llovía sobre su pequeño hogar, pero cada vez que miraba por la ventana, la calle inundada o las ondas dibujadas por las gotas al caer sobre un charco u otro amontonamiento de agua, le demostraban que no era así. No obstante le preocupaba que en la televisión no dijeran absolutamente nada del terrible aguacero, que ahora se le había hecho imposible de soportar. Volvió a mirar por la ventana y vio solamente un diluvio, semejante en cantidad y desesperación al que azotara a Noe y su tripulación; entonces la histeria le corrió por su mente y comenzó a gritar y a zapatear contra el suelo, golpeó cuanta pared se le cruzase en su excéntrica carrera y luego se detuvo, tal vez por la agitación o quizás porque comprendió que no lograría nada si se volvía loca. “¡Un cigarrillo!”, pensó. Sí eso era lo que neces...

El Viaje

Este cuento tiene 20 años. Fue de los primeros que escribí cuando me vine a vivir a La Plata El Viaje (2000) Siempre tenía los pies helados cuando se acostaba. No importaban las innumerables frazadas que usara o el acolchado de poliéster o las medias de lana compradas en el norte. Sin embargo no sentía frío, solamente la incomodaba el hecho de que sus pies estuviesen siempre congelados. Ahora se había puesto el poncho Jujeño sobre las piernas, pero lo arrojó al piso casi enseguida al percibir que no le proveía calor alguno. Y otra vez el recuerdo de su viaje le volvía a la mente. No obstante, recordaba muy poco; tan sólo el calor seco y el viento; y no entendía porqué, ya que lo había disfrutado sobremanera. Quería imaginar el gusto de la comidas que había degustado, las canciones populares, los olores, las personas, pero le costaba mucho y, por otra parte, retenía poco. Pero de lo que no se acordaba en absoluto era del paseo en el tren (¿cómo era su nombre?), lo que era extraño...

La Pared Blanca

La Pared Blanca (2004) El comisario Bretch estaba lo que podría definirse como feliz. La noche anterior había recibido un “embarque” -como gustaba de llamarlo- de quince personas; casi enseguida dispuso el reparto y la distribución de la “mercadería” en sus respectivas celdas.  Por la mañana le informaron de la reparación de la pared. “Quedó lista”, le dijo el oficial que en ese momento oficiaba como albañil de la dependencia. El comisario no era un tipo frenético, aunque sí un poco ansioso, muy autodidacta, autoritario y con gran voz de mando. Cuando le comunicaron que se había terminado de pintar la pared, sin preguntar detalles se apuró a verla.  Llegó hacia ella y se admiró del blanco inmaculado que él mismo había escogido una semana antes, acaso imaginando el uso que le estaba deparado. Se paró de espaldas al muro y observó el punto en el cual estaría, junto a otros, dentro de unos días. Una sonrisa morbosa se le dibujó en el rostro.  Alberto Román ya no temía po...