Su valor literario es nulo, pero me resultó una composición curiosa por su nacimiento. No tiene título. " El amor es salvaje, ataca con la fuerza de un cometa que estalla en mil esquirlas. Se mueve como una ola de altamar y uno queda a la deriva, como un Drakkar en los helados mares del norte. El amor es como un campo sembrado, donde todo ocurre en grupúsculos de insectos, semillas, flores y polen. Se arraiga en la fértil tierra, echa raíces en las profundidades del suelo y desde allí crece y hace crecer. El amor es una noche de otoño, calmo y frío, ajado y reluciente. Se siente como la brisa noctívaga que hiela los ojos y la boca; se mueve entre las hojas amarillentas que caen del árbol, buscando renacer. El amor se apaga como el fuego bajo un chubasco de verano y vuelve a encenderse cuando el viento acaricia las cenizas y se lleva a las nubes revoltosas. Se vuelve brasa y arde hasta que desaparece. No sé qué es el amor. Solo sé que me he enamorado ."
Después de la furia, La lluvia le limpia la resaca. Esta ciudad de calles oscuras Y noches iluminadas, No se da por vencida y busca un refugio Para poder vibrar otra vez. Recelosa de su grandeza Decide crecer aún más, Dejando rezagadas a muchas Que, sin esa marea de gente, Le compiten en omnipotencia. Contaminada por su gente, Que con su movimiento Le produce heridas constantes; Compuesta por torres Que empañan la vista, Se yergue alta sobre sus cimientos. Buenos Aires no para nunca, No toma descansos que la complican. No la juzguen de egoísta, Pues le cuesta mantenerse despierta; Y todo lo que es, Lo es quizás para nosotros. Sin embargo no sabe lo que hace, Se construye por ojos ajenos; Y entonces se enciende todavía más, Sin saber que su propio existir La llevará a la sombra.