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Composición

Su valor literario es nulo, pero me resultó una composición curiosa por su nacimiento. No tiene título. " El amor es salvaje, ataca con la fuerza de un cometa que estalla en mil esquirlas. Se mueve como una ola de altamar y uno queda a la deriva, como un Drakkar en los helados mares del norte.  El amor es como un campo sembrado, donde todo ocurre en grupúsculos de insectos, semillas, flores y polen. Se arraiga en la fértil tierra, echa raíces en las profundidades del suelo y desde allí crece y hace crecer. El amor es una noche de otoño, calmo y frío, ajado y reluciente. Se siente como la brisa noctívaga que hiela los ojos y la boca; se mueve entre las hojas amarillentas que caen del árbol, buscando renacer. El amor se apaga como el fuego bajo un chubasco de verano y vuelve a encenderse cuando el viento acaricia las cenizas y se lleva a las nubes revoltosas. Se vuelve brasa y arde hasta que desaparece. No sé qué es el amor. Solo sé que me he enamorado ."
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Buenos Aires, querido

Después de la furia, La lluvia le limpia la resaca. Esta ciudad de calles oscuras Y noches iluminadas, No se da por vencida y busca un refugio Para poder vibrar otra vez. Recelosa de su grandeza Decide crecer aún más, Dejando rezagadas a muchas Que, sin esa marea de gente, Le compiten en omnipotencia. Contaminada por su gente, Que con su movimiento  Le produce heridas constantes; Compuesta por torres  Que empañan la vista, Se yergue alta sobre sus cimientos. Buenos Aires no para nunca, No toma descansos que la complican. No la juzguen de egoísta, Pues le cuesta mantenerse despierta; Y todo lo que es, Lo es quizás para nosotros. Sin embargo no sabe lo que hace, Se construye por ojos ajenos; Y entonces se enciende todavía más, Sin saber que su propio existir La llevará a la sombra. 

Poemario "Oscuro" (2003)

La despedida La frase echa polvo Se retuerce en tu cabeza. Te la dijo sincero Y vos, sincero, Le cerraste la jeta Y te mandaste a mudar. Lo viste llorar, Esos ojos imperturbables Se derraman hasta su boca, Pero es más salado el rechazo De un portazo sin vuelta atrás. Escuchále los gemidos, Animal herido parece, ¿Vos o él? Mientras te vas lejos La pregunta te tajea. ¿Adónde vas?             Mirá que va a ser lo mismo... ¿Tanto? ¿Tanta razón tenía? Y te lo preguntás ahora, Ahora que vendiste el cuero. Tarde te acordás, ¿O 10 años es poco tiempo? Mejor no vayas, Si te dice lo mismo La historia empieza de nuevo. Agonía Pagué la osadía de querer pensar,  Y encerrado en una cárcel de silencio Cumplo mi pena sin voz ni sueños,  Me entrego al olvido, Y duermo las noches sentado Con mis ojos abiertos y el orgullo manchado. Supe tener ideales Que mantenía con pasión, Fui un río con caudales llenos de libertad, Un fuego ahora apagado, Que quemaba al hab...

El dilema de los artistas

El poeta, el pintor y el músico tenían un dilema: el segundo quería pintar lo que componía el tercero, éste pretendía musicalizar lo que escribiese el primero y el escribiente plasmar en papel lo que el pincel dibujara en lienzo. Y pretendían que éstas fuesen sus últimas obras.  Pero era imposible llevar a cabo la tarea. ¿Cómo pintar, escribir o musicalizar lo que todavía no existe, lo que aún no se ha creado en la mente? Para empezar cada obra los tres, necesitaban que el trabajo de los otros (de ellos mismos) estuviese finalizado. El problema era irresoluble para sus mentes imaginativas por lo cual decidieron acudir a una analítica: la del matemático; que intentó mediante fórmulas y formas geométricas zanjar el asunto. Le llevó días, semanas, meses;  trazó tantas líneas y garrapateó tantos números que se olvidó completamente por dónde había empezado. Ofuscado más que derrotado, les dijo a los artistas que buscaran la solución por sí solos.  El turno de devanarse los...

La trampa de oso

Sentado en el tercer escalón, con la boca amarga de café con coñac, de cigarrillo negro y besos angustiosos de desencanto; una persona se pregunta por otra, por sí mismo y por los dos. No busca respuestas, busca razones, impulsos o motivos. Con la seguridad de un hallazgo inútil, se entrega a un llanto silencioso y breve. El peso de la burguesía corrupta y la aristocracia afianzada le duele en los hombros cansados de levantar bolsas en el puerto; su propio comunismo modificado con una arbitrariedad desconsolante le aprieta las sienes abarrotadas de sesiones sindicalistas inútiles. Piensa: ‘no existe tal cosa. Lo dijo él, que sería imposible, sólo imaginario. ¿Y qué me queda de lo otro?  Apenas un recuerdo punzante en el pecho.’ La voz familiar en la radio le promete una noche calurosa y calcula que son las 23.30. Como tantas otras veces en tantas otras noches, la bocina anuncia el término del receso y Waldemar dispone sus brazos a la pesada vida de cargamentos.  Un patrón ...

La derrota de la ciencia

Sentado en una silla de oficina, frente a la computadora y en la seguridad de mi habitación, leo en distintos medios (pero mejor, en las redes de los periodistas que sigo) la constante y homogénea realidad que el Coronavirus diseminó, en forma de muerte, sobre los países del planeta. Como se ha escrito en innumerables ocasiones, la única igualadora es la “dama de negro”, que nos impone a todos el inexorable destino con su dalla.  Dejo la prosa de lado y me concentro en lo que me llevó a escribir estas líneas. Hace 17 años, Li Wenliang detectó un virus que era muy similar al SARS (una enfermedad respiratoria muy contagiosa y ocasionalmente fatal provocada por el coronavirus que apareció en China en 2002) aunque con sutiles diferencias. Intentó advertir a la comunidad de su país, lo acusaron de estafador y fue investigado. En febrero de este año, Li falleció en la cama de un hospital, tras haberse infectado con COVID-19 mientras atendía un brote en su región. Sin temor a equivoca...

Poemario "Días de lluvia"

Poemario "Días de lluvia" (2003) En casa Cuando toques la ventana Y tu mano quede pintada En el rocío del cristal, No vuelvas atrás la mirada, No te veas detrás de un vidrio Anhelando salir de casa; Con tu figura formada Por las gotas que resbalan, En la misma ventana Donde tu mano quedó pintada. Afuera Cuando camines bajo gotas, Mirando el gris presente, Sonríe la gracia Que la lluvia te obsequia. Nunca debajo de un techo, Jamás escondido en un paraguas, Debes estar                         mientras Caen lágrimas dulces; Presta tu cara y manos A la nueva piel Que se le antoja al cielo. Chapotear Un paso, otro, miles; Todos en el espejo Que te refleja; Como el anterior, Como el próximo. No es sólo mojarte, Es revelar tu imagen; Que permanecerá imperecedera Ante la presencia de otros                             ...