La despedida
La frase echa polvo
Se retuerce en tu cabeza.
Te la dijo sincero
Y vos, sincero,
Le cerraste la jeta
Y te mandaste a mudar.
Lo viste llorar,
Esos ojos imperturbables
Se derraman hasta su boca,
Pero es más salado el rechazo
De un portazo sin vuelta atrás.
Escuchále los gemidos,
Animal herido parece,
¿Vos o él?
Mientras te vas lejos
La pregunta te tajea.
¿Adónde vas?
Mirá que va a ser lo mismo...
¿Tanto? ¿Tanta razón tenía?
Y te lo preguntás ahora,
Ahora que vendiste el cuero.
Tarde te acordás,
¿O 10 años es poco tiempo?
Mejor no vayas,
Si te dice lo mismo
La historia empieza de nuevo.
Agonía
Pagué la osadía de querer pensar,
Y encerrado en una cárcel de silencio
Cumplo mi pena sin voz ni sueños,
Me entrego al olvido,
Y duermo las noches sentado
Con mis ojos abiertos y el orgullo manchado.
Supe tener ideales
Que mantenía con pasión,
Fui un río con caudales llenos de libertad,
Un fuego ahora apagado,
Que quemaba al hablar.
Sin embargo yazgo ahora
Ahogado en mis aguas
Y quemado por mis llamas.
Ni mis sueños tienen luz
Ni mis pesadillas son oscuras,
Tan sólo está este vacío
Con el dulce olor del fin,
Que me atormenta simplemente
Al callarme para siempre.
Termino por entregarme al encierro,
Sólo dejo de existir.
Pero nunca voy a olvidar,
Pues la muerte es muy larga
Y ella también me permite recordar
Aunque estoy mudo y ciego,
Aunque estoy sordo y sin cuerpo.
Cielorraso
Te levantaste tarde,
Lado izquierdo de la cama;
El ruido desangrado de la calle
Te muele la cabeza,
Y la rutinaria verdad de tu vida
Se abalanza sobre vos.
Peinado por un petardo,
Lagañosos los ojos,
Tomás ese mate amargo
Que no hace más que dar cuenta
Lo que te espera en el día.
Asomáte a la ventana,
Piso 15, techos de chapa,
La cochera semivacía
Y la escalera al tanque de agua.
La terraza de enfrente te mira
Y le escapás a la visión
De verte volando hacia ella.
Camisa azul medio arrugada,
Vaqueros gastados por moda.
No pensás lo decadente que te ves,
Ya te calzaste la máscara
Y estás listo para afrontar al mundo.
Esquina de corte porteño,
Farol de rambla verde,
Se te va el bondi
Cargado hasta las manos,
Y puteás la perra suerte.
Aburrido, caminás la mañana;
9.30 de tu vida, Lunes 17;
El sol te nubla los ojos,
Y nos ves que se te viene el destino
Caprichoso e insolente.
Te aferrás al consumo
Y así te consumiste vos.
Famélico de sueños,
Dormidas tus virtudes,
Aprontás el paso cansino
Acercándote a lo de siempre.
No viste pasar la chance
Regalada por segunda vez.
Mejor, no te enterés nunca,
El arrepentimiento es peor que lo monótono,
Y a vos no te da el cuero
Para sentirlo en la carne.
Lunes 17, pasadas las 20.00
Te alegrás volviendo a casa,
¿No te diste cuenta todavía?
Cenás y a la cama,
Que mañana temprano
Te espera el libreto que es tu vida.
Esquina de corte porteño,
Farol de rambla verde,
Se te va el bondi
Cargado hasta las manos,
Y puteás la perra suerte.
Inconsciente
Estoy parado, desnudo..
La calle es oscura,
No hay sombras ni figuras,
Sólo se ve la tenue luz
De mis pupilas encendidas.
Recorro con mis dedos
El contorno de un marco.
La puerta está cerrada,
Pero percibo voces del otro lado.
Murmuran, escuchan, se silencian.
Con la fuerza,
que me obsequia la incertidumbre,
Intento abrirla.
Cuando creo conseguirlo,
Algo me ilumina por detrás
Calentándome la espalda.
Deslumbrado, cegado,
Observo el baile de las llamas.
El fuego crece, amenazante
Y se acerca para observarme,
Aunque no quema como antes.
Saltando sobre mí,
Se abalanza sobre la puerta,
Sobre la cabaña
(Ahora puedo verla)
Sorprendentemente las voces dejan de ser,
Y un silencio morboso inunda el lugar.
No hay cenizas,
No hay restos.
El único testigo,
Yace desnudo
Y atrapado, sin efecto, en la penumbra.
El motivo
Sentada en una silla,
Servida en la mesa,
Acostada en la cama,
Empírica en un sueño,
Onírica en vigilia;
Posada en el suelo,
O sobre la grama,
Colgando de un árbol,
Pintada en una pared,
Navegando en el mar,
En cada estrella,
Llena en la Luna,
Esparcida en el cielo;
En las manos del escultor,
En la fragua del herrero,
En la pluma de un escriba,
En la red de un pescador,
Mezclada con la harina del panadero,
Clavada por el carpintero,
Dibujada por el pintor;
Se encuentra la luz,
Se halla la vida,
Se presenta el Hombre.
Oradores lo han dicho,
Filósofos lo pensaron,
¿Pero acaso no son ellos luz?
Una madre,
Un padre,
Un hijo,
Un hermano,
Un amigo,
Un beso,
Una palabra:
Vida
Un motivo:
La luz.
¿Dónde buscar?
¿Cómo indagar?
¿Qué buscar?
¿Porqué hacerlo?
Una palabra:
Vida.
Todo este movimiento,
Cada partícula en el aire;
Amor, odio;
Alegría, tristeza;
Encuentros, pérdidas;
La felicidad y sus antónimos...
¿No son vida?
La luz es el motivo,
Es la búsqueda,
Es el porqué;
Y la luz está en la vida,
Está en ellos,
Está en mí,
Está en la música.
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